Lerdo de Tejada. La inseguridad en Lerdo de Tejada ha alcanzado niveles alarmantes, y el reciente asesinato de Luis Mario, de 36 años de edad, es una muestra brutal de una realidad que la ciudadanía se niega a seguir normalizando.
Luis Mario fue degollado en la vía pública, en un ataque que evidencia no solo la violencia extrema, sino también la total vulnerabilidad en la que viven los habitantes del municipio.
Lo más grave es que días antes del crimen, la propia víctima había denunciado en redes sociales que fue acosado y seguido por un hombre en la calle. En ese momento logró sobrevivir. Hoy, esa advertencia ignorada se convierte en una tragedia.
Este hecho no solo indigna por su crudeza, sino por lo que representa: un sistema de seguridad rebasado, una autoridad ausente y una ciudadanía expuesta.
¿Cuántas señales más tienen que ignorarse antes de que se actúe? ¿Cuántas víctimas más?
En Lerdo de Tejada, salir a la calle se ha convertido en un acto de riesgo. La violencia ha dejado de ser un hecho aislado para convertirse en parte del día a día, mientras las respuestas oficiales siguen siendo insuficientes o inexistentes.
La población exige justicia para Luis Mario, pero también algo más profundo: seguridad real, prevención efectiva y autoridades que respondan antes de que las tragedias ocurran, no después. Porque el silencio y la inacción también matan.


