La Fiscalía General de la República (FGR) reconoció que tras la captura y fallecimiento del posible líder de un grupo criminal Rubén “N”, en un fraccionamiento ubicado en Tapalpa, Jalisco, tuvo conocimiento de que diversas personas ingresaron a donde se escondía el delincuente, en un club localizado en ese municipio, “lo que alteró y contaminó la escena” y «romper la cadena de custodia de eventuales pruebas».
Justifica la FGR que “tomándose en cuenta la complejidad de la operación, fue necesario también el traslado de los elementos que participaron en la misma para brindar seguridad a los detenidos y reforzar puntos estratégicos ante una posible reacción del grupo criminal”.
Y porque “el lugar referido no ofrecía condiciones mínimas de seguridad para el resguardo del personal ministerial y pericial… No se realizó el aseguramiento inmediato de los inmuebles, sino hasta que la situación fue contenida y se restablecieron condiciones mínimas de seguridad en la zona, momento en el que la FGR solicitó a una autoridad judicial una orden de cateo para ingresar legalmente a seis inmuebles”.
La FGR destaca que “tuvo conocimiento de que, sin autorización alguna de quien estuviera facultado legalmente para otorgarla, diversas personas ingresaron a dichos inmuebles, lo que alteró y contaminó la escena”.
En consecuencia, justificó que no puede determinar si los objetos o indicios que públicamente se ha señalado que fueron encontrados en esos inmuebles efectivamente se hallaban ahí.
Y del mismo modo, no es posible establecer si los elementos encontrados fueron preservados conforme a los protocolos legales y periciales correspondientes, lo que podría romper la cadena de custodia de eventuales pruebas.
Reitera que existe una alta probabilidad de contaminación del lugar de los hechos, situación que será valorada para determinar, en su momento, las acciones legales que correspondan, por lo que ha iniciado una investigación para determinar si algún servidor público incurrió en una irregularidad al no preservarse.


